
Hace tiempo que quería escribir sobre este libro, han sido dos horas increíbles. Ése ha sido el tiempo que he tardado en leerme Seda. No es que sea una máquina leyendo, son las 125 páginas mejores escritas, sobre una historia de amor, sensualidad y erotismo, todo junto.
Alessandro Baricco nos sitúa en un atemporal siglo XIX. Un comerciante de seda francés, Hervé Joncour, viaja hasta un pueblo de Japón para comprar huevos de gusanos de seda. Allí encuentra unos ojos de mujer con una expresividad que supera cualquiera de las que ha visto hasta entonces.
Seda habla de amor, de una fidelidad soñada, exótica y erótica. Los protagonistas no cruzan una sola palabra. Sólo son gestos, pero cargados de una sensualidad desbordante.
En el capítulo quince hay una escena- está tan bien escrita que las letras se transforman en imágenes- en la que la dueña de es mirada coge la taza de té del protagonista y "...lentamente, le dio la vuelta hasta tener sobre los labios el punto exacto en el que él había bebido. Entrecerrando los ojos, bebió un sorbo de té" .
Está escrito de modo que parece que todo sucediese a medio centímetro del suelo. Seda es una historia antes que un libro y, como dijo el autor, un escritor es un escalador de montañas que uno mismo inventa.